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Terra
La Coctelera

Categoría: Arte

Cineasta solo busca compañía.

Por- Naylen González

No es casualidad que las paredes de la oficina de Orlando Rojas estén llenas de afiches de películas.  Su escritorio color crema tiene unas veinte películas en diferentes montañitas para ahorrar espacio. Con su atuendo de empresario artístico, Rojas se desempeña exhibiendo las últimas películas internacionales de moda en el Teatro Torre de la pequeña Habana.  Rojas tenía prestigio cuando presentaba sus filmes.  Ahora con 59 años, de los cuales cinco ha vivido como exiliado cubano en Miami, Rojas anda en búsqueda de su oportunidad en el cine americano.

Drama y censura han sido dos ingredientes constantes en la vida del cineasta cubano.  Desde sus inicios en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, Rojas demostró talento.  Su largometraje Una novia para David es uno de los filmes más populares del cine cubano.  Este mes, el Centro Cultural Español presentó la película; en honor a la cultura hispanoamericana.  Rojas usó una frase enfática del escritor Cortázar para recalcar el tema del filme.  “Era una manera sutíl de transmitir que la película es sobre la libertad de expresión.”

Las producciones de Rojas se identifican por sus personajes sometidos a la presión social, y su tono intimista.  Su proyecto favorito es el que nunca pasó del guión.  Se titula Papeles Secundarios. El gobierno cubano le detuvo la producción al tercer día.  “Me dijeron que le faltaba madurez al guión,” cuenta Rojas.  El guión fue destacado con diversos premios en festivales internacionales de cine.  En esta etapa de su vida, Rojas se encuentra como aquel niño que entraba al cine de Santa Clara a los ocho años.  Su hermano mayor lo llevó por primera vez, cuando estrenaban El Puente sobre el Río Kwai,  una producción épica dirigida por el británico David Lean. “La película me marcó, me emocionó como un adulto.” Desde entonces ha luchado por expresar su afición por el cine.  “Aquí he frenado mi impulso pero no mi vocación, en Cuba estaba censurado, y aquí el dinero es mi primera censura.”

Su trabajo en el teatro le da gran satisfacción. Tiene un sueldo fijo para pagar lo cotidiano.  Los fines de semanas puede dedicárselos a su familia.   Sus ojos azules emiten alegría al conversar sobre un proyecto que esta desarrollando.  Bailarina sola busca compañía es su primer trabajo desde su salida de Cuba.  El guión está basado en la vida de una bailarina famosa cubana.  “Yo también busco compañía” dice Orlando, refiriéndose a los fondos necesarios para realizar sus proyectos.

Mario Vélez

Por- Andrés Felipe Rodríguez

Desde finales de los  años 80, cuando el pintor colombiano Mario Vélez estaba a dos años de graduarse de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, se reveló su clara tendencia en el uso de formas, la cual permite identificarlo fácilmente, aún hoy. Líneas, trazos que anuncian un plano técnico sin llegar a tal, que siempre logran una descontextualización buscada en cada composición, son parte de su sello personal.

Sus últimas piezas actualmente en exhibición en Miami, San Francisco y Nueva York, conservan la fuerza original de sus comienzos, y que, para quienes han vivido su trayectoria desde cercanas barreras, son  fieles  a su simbolismo y a la incorporación de suaves referencias visuales al momento de representar.

La narrativa  visual, que no es otra que la  vida de cada artista, es en Mario Vélez una aproximación a sus visiones de sí mismo, su manera de llevar la verdad idealizada, y  plasmada sin reproches de manera limpia y quirúrgica, sin recelo, sin vergüenza, y sin dimitir su potencial acidez a benévola dulzura.

Su carrera ha fluido hacia las vertientes más amplias del mercado del arte en Latinoamérica, como lo es México, pero sus saltos geográficos no son azar o suerte en su  carta de presentación; por el contrario, su muy estudiado récord de exhibiciones incluyen Japón, Austria, Alemania e Italia, tanto en exposiciones conjuntas como individuales.

Sus obras requieren pausa en su apreciación por su grado de intrincada intimidad. Nunca exhiben lucha o debate con violencia; sino que ofrecen la comodidad del balance y la diplomacia de su bien articulada crítica visual.

El optimismo ha  surgido en algunas de sus últimas series, que han traído una paleta luminosa, la cual ha liberado su obra y parece traer una conciencia más profunda de  lo que el espectador puede conceptualizar a partir de  ella, sin sacrificar su versión.

Mario Vélez acumula una trayectoria que ennoblece la fuerza de Latinoamérica en ligas que pierden la necesidad de referencia geográfica, y que adquieren un carácter simplemente épico en su logro. Su evolución como artista asimilado por sus fieles galeristas ratifica su vigencia atemporal y perenne.

Sus logros profesionales incluyen un libro publicado en el que se incluye  una de sus series pictóricas.

Vianey

Por- Andrés Felipe Rodríguez

Cuando a comienzos de 2004 Vianey comenzó su serie FACES, basada en rostros y el análisis de su capacidad para expresar emociones, aún no dimensionaba las posibilidades que un ejercicio artístico de infinitos elementos, le transportarían hasta un espacio en el que encontró su esencia como pintor, y que le daría el reconocimiento que este nativo de Villavicencio-Colombia, ha logrado en el sur de la Florida desde que se radicó en Estados Unidos.

Comenzó en 1997 con una serie de abstractos que probaron su capacidad y donde propuso rompecabezas con figuras camufladas tras vigorosas pinceladas cargadas de colores puros y vibrantes. Su obra fue ampliamente aceptada, razón por la cual toda su producción fue adquirida por coleccionistas privados en ciudades como Miami, Filadelfia, Nueva York y Fort Lauderdale, situación que lo motivo a explorar otros ángulos de su personalidad y vida intima para extraer elementos que enriquecieran sus futuras series, así fue como encaro la serie rostros, que comenzó con una aproximación a personajes lúgubres de miradas clamorosas por huir de sus entornos caóticos y turbulentos, rostros a de labios gruesos y miradas lascivas.

Faces (Rostros), como serie de producción pictórica encontró nuevos elementos que ampliaron mucho más las perspectivas en sus caminos hacia su evolución final. Estos elementos fueron metales preciosos en laminilla adhesiva que activaron significados muy sensible en el alma del artista, el cual fue la riqueza de los gestos y como una mirada podría potencialmente significar una fase o transgredir el espíritu humano, pero al mismo tiempo representar crear un vinculo poderoso de identificación con quien las aprecia, su líneas adquirieron vivacidad, definición y simpleza que enfrentaron al artista con composiciones limpias con alta exigencia de elementos que complementaran su paisaje semiológico, que sería el siguiente de sus fases.

Sus lienzos, característicamente de gran formato, han adaptado otros objetos sólidos e impresos además del metal, como lo son las piedras semipreciosas, los números y evocaciones a sucesos de la historia. De esta manera el artista en su evolución, no solo ha superado la simple aplicación de color acrílico sobre la tela, para arriesgarse a incorporar elementos a favor de la composición que saquen la obra del formato, pero que conserven sus esencias en cuanto a propuesta plástica.

Nelson Vianey o simplemente Vianey como ya se le conoce en el mercado de Estados Unidos, ha desarrollado una profunda relación entre su producción como artista, enfocada en la figura humana y sus emociones representadas específicamente en sus Caras, y la define a sí mismo como la explosión de una de sus más grandes pasiones plasmada en lienzo, se trata de la actuación, de la cual también es profesional.

“El día que nace mi amor por la puesta en escena no es otra cosa que día de nacimiento de mi necesidad por pintarla” Así Vianey se ve a sí mismo en su obra y se busca, siendo consciente de la multiplicidad identidades que le llaman, le divierten y le torturan en ocasiones.

Actualmente apoyado por el Consulado de Colombia en Miami, planea traer su obra que empieza ya a saborear su tierra y que será lanzada en el evento nacionalmente reconocido, el Banquete del Millón. Allí el artista hará una donación de un par de sus obras a la causa del Minuto de Diós, corporación que destina sin ánimo de lucro sus recolectas a los pobres sin vivienda, especialmente niños de escasos recursos.

Sofía, nombre de una de sus obras más queridas, estará arribando a Colombia y por primera vez verá la tierra donde viven las mujeres que han inspirado este rostro lleno de fortaleza y ternura que no representa otro diferente al rostro de su propia patria que pugna por justicia, paz y oportunidad.